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Frank Capra: ¡Qué bella es la ciencia!

Muchos recordarán a Frank Capra por ser el director de películas tan emotivas e inolvidables como la navideña ¡Qué bello es vivir! (1946). Sin embargo, pocos conocen que este famoso cineasta estadounidense de origen italiano fue también un excelente divulgador científico que dedicó los últimos años de su vida a explicar ciencia básica a través del, por aquel entonces, nuevo medio televisivo y utilizando los recursos expresivos de los dibujos animados.

Imagen de Frank Capra en la campaña publicitaria de Apple Computer “Think Different” de 1998

Capra tuvo un interés permanente por la ciencia. Antes de empezar su carrera en el mundo del cine, se licenció en ingeniería química en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), entonces conocido como Throop University, con el que nunca llegaría a perder el contacto. De hecho, Capra se consideraba a sí mismo un científico frustrado y cuando uno de sus biógrafos le preguntó sobre dónde hubiera acabado si no hubiera sido director de cine, respondió:

“Con [el Dr. Edwin] Hubble. Como un astrónomo. Podría estudiar las estrellas y los planetas para siempre. Siempre he querido saber por qué, por qué… Las películas cambiaron mi mentalidad. Me metí demasiado en el negocio del cine. Pero cuando recientemente he vuelto a Caltech y escucho sobre cosas que no conozco, como los agujeros negros… ¡Maldita sea! ¡Me vuelvo loco! ¡Cómo demonios he renunciado a lo que desconozco!… Pero parece que las imágenes en movimiento tienen un terrible dominio sobre mí. No sé lo que es…”.
De Frank Capra: The Catastrophe of Success, Joseph McBride

La fascinación de Capra por la ciencia era tal que llegó a incluir conceptos científicos en algunas de sus películas, obligando a sus guionistas a readaptar las escenas. Como es el caso Vive como quieras (1938) en el que su protagonista, James Stewart, suelta un alegato a favor del uso de la energía solar en una de las secuencias románticas del film.

“Recuerdo que en la Universidad otro hombre y yo teníamos una idea; queríamos saber lo que hacía crecer la hierba verde, porque hay un motor diminuto en el verde de la hierba y en el verde de los árboles que tiene el misterioso don de poder coger la energía de los rayos del Sol y almacenarla. Bueno, nosotros pensábamos que si eramos capaces de encontrar el secreto de todos esos millones de pequeños mecanismos en esta materia verde, podríamos hacerlos más grandes, y entonces podríamos obtener todo el poder que necesitáramos para siempre tan sólo de los rayos del Sol.”

Fotograma de la película '¡Qué bello es vivir!' dirigida por Frank Capra en 1946

A mediados de la década de 1950, Capra decidió retirarse del cine de Hollywood tras el fracaso en taquilla de varios de sus films, en especial, de la conocida ¡Qué bello es vivir!, hoy película de culto. Sin embargo, quiso recuperar su vinculación con la universidad de Caltech con la intención de producir una serie de películas educativas sobre ciencia para televisión. Como resultado, Capra no sólo produjo, sino que dirigió y escribió cuatro especiales para la CBS que fueron patrocinados por la American Telephone and Telegraph Company (AT & T) y los Laboratorios Bell.

Rodaje de la película 'Caballero sin espada' dirigida por Frank Capra (sentado en el suelo) en 1939

Our Mr. Sun (1956), Hemo the Magnificent (1957), The Strange Case of the Cosmic Rays (1957) y Unchained Goddess (1958) son los títulos de las cuatro películas realizadas por Capra . Cada una de ellas trata sobre un tema concreto: el Sol, el sistema circulatorio humano, la radiactividad y el cambio climático (sí, han leído bien). En su conjunto forman parte de una serie de nueve episodios en la que se combinan imágenes científicas, actores en vivo y animación para transmitir conceptos científicos. En la serie participaron, además de Capra, otros directores, entre ellos, Walt Disney, que fue el anfitrión de la última película de la llamada Bell Laboratory Science Series. (Ver enlaces a las películas y comentarios al final del artículo)

Ciencia animada

Frank Capra fue portada de la revista 'Time' en 1938

En un momento en el que el número de televisores en blanco y negro aún era muy elevado, Capra apostó por el uso de los dibujos animados mezclados con imagen real en Technicolor. Capra ya era un gran amante de los dibujos animados incluso antes de producir estas películas. De hecho, a principios de los años 30, fue el responsable de asegurar un contrato de distribución de Disney con Columbia. Consciente de la eficacia de esta potente herramienta pedagógica, Capra convirtió la animación en la pieza clave de su propuesta y reunió a cuatro de las mejores empresas de dibujos animados del momento para trabajar en el proyecto: UPA, Disney, Shamus Culhane Productions y Warner Bros.

Se distribuyeron gratuitamente copias en 16mm de las películas en muchas escuelas de los Estados Unidos donde eran utilizadas regularmente en las aulas. De esta manera, la serie se convirtió en un éxito rotundo y un referente generacional para aquellos estudiantes que crecieron y se formaron con ellas. (Como ejemplo, basta echar un vistazo al cortometraje en animación tradicional de Pixar “Your Friend the Rat”  que utiliza el formato de película educativa, probablemente, inspirado en la serie de los Laboratorios Bell).

La serie guarda cierto parecido con los episodios de “Tomorrowland” del programa de televisión Disneyland que dirigió el legendario animador Ward Kimball (cuyas películas ya hemos tratado en este blog).

El presentador de la serie de los Laboratorios Bell, Frank C. Baxter, se hizo tan popular que tiene una estrella en el paseo de la fama de Hollywood

Sin embargo, el diseño de la Bell Laboratory Science Series es, tal vez, más simple y orientado a la didáctica. En siete de las ocho películas que componen la serie, la estrella principal es el Dr. Frank C. Baxter, un afable profesor de literatura que hace de narrador y conductor. Aunque no era científico, Baxter se convirtió en un icono de la ciencia, algo así como un Eduard Punset, para la generación del baby boom americano de después de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, tiene su propia estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

Un final de Ciencia Ficción

La última película de la filmografía de Capra fue Rendezvous in Space, un documental futurista encargado por la empresa Martin Marietta Corporation. El film se mostró en la Feria Mundial de Nueva York de 1964, inspiradora de lo que más tarde Walt Disney convirtió en su famoso parque de atracciones.

Vista general de la Feria Mundial de Nueva York de 1964 con su símbolo la Unisphere en el centro

La exposición estuvo dedicada a la carrera espacial, a pesar de su lema “paz mediante el entendimiento”, y tuvo su símbolo en la Unisphere, un globo terráqueo gigante de acero que algunos recordarán haber visto en películas como Men in Black.

El documental de Capra muestra los planes del programa espacial americano de la época, principalmente, los relacionados con el diseño de transbordadores espaciales tripulados y con la construcción de una estación espacial orbitando la Tierra. Hay historiadores que sostiene que éste documental sirvió de inspiración a Stanley Kubrick para 2001: Odisea del espacio, quien tomó prestado algunas ideas del film de Capra, como la elipsis de un sombrero que se convierte en un cohete espacial y que Kubrick utilizaría supuestamente para la escena del hueso arrojado por un simio que da paso a una estación espacial, así como el uso de composiciones musicales clásicas como banda sonora. Después de la Feria, el film se siguió exhibiendo en el salón de la ciencia de la ciudad.

Portada de la novela 'Marooned' de Martin Caidin en su edición de 1964

A mediados de 1960, Capra quiso dirigir una película de ciencia ficción y, durante sus últimos años, trabajó en la pre-producción de una adaptación de la novela Marooned de Martin Caidin, autor también de la famosa Cyborg que inspiró la serie The Six Million Dollar Man y The Bionic Woman. El libro trata de una misión espacial tripulada que queda atrapada en la órbita de la Tierra y espera, mientras el oxígeno se acaba, que una nave experimental la rescate.

Sin embargo, las limitaciones presupuestarias hicieron que, finalmente, Capra abandonara el proyecto. La película fue definitivamente dirigida por John Sturges y se estrenó en 1969, cuatro meses después de la misión Apolo 11, por lo que muchos detalles del libro original se adaptaron en el film para reflejar los avances en el programa espacial americano.

Poster del film 'Marooned' dirigida por John Sturges en 1969

También la novela fue reescrita siguiendo el planteamiento de la película donde son tres los astronautas (y no uno) a bordo de una nave espacial Apolo (en lugar de una Mercury) quienes esperan el rescate por parte de un cohete Titán III-C (en sustitución de la experimental Gemini) y una nave Soyuz 11 (en vez de una Vostok), curiosamente, misión que más tarde, en 1971, terminó en tragedia cuando regresaba de la primera estación espacial tripulada Salyut 1.

La serie de los Laboratorios Bell

Estas son las películas que componen la Bell Laboratory Science Series:

1. Our Mr. Sun (1956)

Esta película educativa es un excelente repaso  sobre lo que en aquella época se sabía de la estructura y el funcionamiento del Sol, así como sobre su influencia sobre la vida en la Tierra. Escrita y dirigida por Capra, está  protagonizada por Frank C. Baxter, que hace de investigador, y el conocido actor Eddie Albert, que interpreta a un escritor de ficción. Se encargó de la animación el magistral estudio UPA Pictures, fundado por un modernista grupo de animadores de Disney que estaban cansados del estilo realista de la factoría y de la moda de los ‘animales parlanchines’.

Pusieron las voces a los personajes animados: Sterling Holloway, como Chloro Phyll, conocido por ser la voz de Winnie the Pooh o el gato Cheshire en Alicia en el país de las maravillas; el veterano actor Lionel Barrymore, que interpreta en el film el papel del Padre Tiempo, y que muchos recordarán por ser el villano de la película de Kapra ¡Qué bello es vivir!; y Marvin Miller, el Sol del film, conocido por ser la voz del robot Robby en la película Forbidden Plantet o el narrador del Show de la Pantera Rosa, entre otros personajes.

A pesar de las estupendas explicaciones del film y su afán didáctico, no deja de sorprender las constantes referencias religiosas en su narración, reflejo del contexto y circunstancias de su tiempo. La película gano un premio Emmy a la mejor edición de película para televisión. Our Mr. Sun supuso el debut de la serie y fue emitida en la CBS en 1956 en horario de prime time, lo que deja entrever que el propósito de los Laboratorios Bell no era el público infantil, sino el adulto. Su emisión llegó a nueve millones de hogares y se distribuyeron 600 copias de 16 mm en escuelas y otras instalaciones educativas.

2. Hemo The Magnificent  (1957)

La película explica el funcionamiento del sistema circulatorio. Junto con Our Mr. Sun, es una de las películas más populares de la serie y muchas escuelas continuaron proyectándola en sus aulas hasta los años 80. Como en la anterior película, contrasta en el film las didácticas explicaciones sobre la evolución y el surgimiento de la vida desde los océanos, con las empalagosas referencias religiosas.

Fue escrita y dirigida por Frank Capra, y protagonizada nuevamente por el tándem Frank C. Baxter, como investigador, y el actor Richard Carlson, como escritor. La animación fue realizada por la Shamus Culhane Producctions, una empresa fundada por un animador emigrado de la factoría Disney (donde fue responsable de la mítica secuencia de la canción “Heigh-Ho”  de Blancanieves y los siete enanitos), y amante del estilo experimental de la vanguardia rusa, como plasmó en la fabulosa película del Pájaro Loco, El barbero de Sevilla.

Poniendo las voces de los personajes animados, destaca la interpretación, como ardilla, de Mel Blanc, también conocido como “el hombre de las mil voces” por interpretar a multitud de personajes como Bugs Bunny, el Pato Lucas, Pablo Mármol de los Picapiedras o el robot Twiki de Buck Rogers, entre otros. El personaje protagonista, Hemo, lo interpretó Marvin Miller, la voz del Sol en Our Mr. Sun.

3. The Strange Case of the Cosmic Rays (1957)

Esta película trata de explicar qué son y cómo funcionan los rayos cósmicos, partículas muy energéticas procedentes del espacio exterior que chocan con nuestra atmósfera, cargándola eléctricamente, y cuyo origen sigue siendo un misterio. El film fue escrito y dirigido por Frank Capra, y protagonizado por Frank C. Baxter y el actor Richard Carlson, conocido por sus trabajos en películas de terror y ciencia ficción, entre ellas, el clásico It Came from Outer Space (1953). Como en el caso de Hemo de Magnificent, la animación fue encargada al vanguardista estudio Shamus Culhane Producctions.

En este extracto de la película se muestra, como si fuera un western, cómo los científicos llegaron a deducir la existencia de la radiación cósmica cuando estudiaban los fenómenos de ionización, es decir, el proceso por el cual el átomo adquiere carga eléctrica, por medio de un instrumento llamado electroscopio (representado en la animación como un banco de electrones).

Las investigaciones mostraron que algo arrancaba electrones de sus átomos aún estando en recipientes cerrados e incluso aislados de los rayos ultravioleta (encarnados en el film como una mujer fatal de sinuosas curvas), los rayos gamma (un mágico ladrón que atraviesa paredes) y la radiación de materiales radiactivos (un grupo de forajidos armados con los números de los isótopos del uranio impresos en sus ropas). El efecto fue atribuido a una radiación extremadamente penetrante que fue llamada “radiación ionizante” y cuyo origen se vinculó inicialmente a la radiactividad terrestre hasta que, a mediados de la década de 1920, se utilizó la expresión “rayos cósmicos” para señalar que la radiación procedía de fuera de la Tierra.

4. Meteora: Unchained Goddess (1958)

Fue la cuarta película y la última de la serie producida por Frank Capra, quien co-escribió el guión y, a diferencia de las otras tres de películas, cedió la dirección al actor Richard Carlson, que también aparece en la película junto con Frank C. Baxter, cada uno en sus respectivos papeles de escritor e investigador.  Lo sorprendente de este film de 1958 es que se adelantó casi 50 años al panfletario documental de Al Gore Una verdad incómoda (2006) al tratar, de manera sospechosamente parecida, el tema de los posibles efectos adversos de un calentamiento global. Con este enfoque, el film explica diferentes aspectos relacionados con el clima, como el viento, las nubes o la lluvia, a través de una dramática fotografía que contrasta con una humorística animación, nuevamente, de la experimental Shamus Culhane Productions.

La idea de un calentamiento global ya era conocida en aquel momento, especialmente, por la publicación un año antes del film de un documento, firmado por el oceanógrafo  Roger Revelle, en el que sugería que un exceso de emisiones de dióxido de carbono haría que los océanos de la Tierra absorbieran este gas a un ritmo mucho más lento de lo previsto por los geólogos, provocando un “efecto invernadero”. Con base en ese conocimiento, Capra imaginó, a través del cine, lo que podría esperarse de tal situación. Así empieza el film:

Dr. Frank C. Baxter: “Una cuestión sumamente peligrosa. Porque con nuestros conocimientos no tenemos idea de lo que podría suceder. Incluso ahora, el hombre puede sin querer cambiar el clima del mundo a través de los residuos de su civilización. Debido a nuestras emisiones, a través de las fábricas y los automóviles, de más de seis millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, que ayuda al aire a absorber el calor del Sol, la atmósfera parece estar calentándose”.

Richard Carlson: ” ¿Es esto malo?”

Dr. Frank C. Baxter: “Bueno, se ha calculado que un aumento de unos pocos grados en la temperatura de la Tierra derretiría los casquetes polares. Y si esto sucede, un mar interior ocuparía una buena parte del valle del Mississippi. Los turistas, en barcos con fondo de cristal, verían las torres inundadas de Miami a través de 150 pies de agua tropical. Con el clima, no estamos tratando sólo con fuerzas de una variedad mucho mayor que cualquiera de las que los físicos atómicos hayan encontrado, sino también con la vida misma. “

Tras el cuarteto de Capra, completaron la serie otros cuatro títulos igualmente extraordinarios:

5. Gateways to the Mind (1958), trata sobre los sentidos.  Especialmente interesante son las imágenes que muestran lo que podría suceder como resultado de la privación sensorial extrema. Las animaciones tienen un punto de psicodelia muy propia de la época y de los supuestos experimentos que algunos animadores se atrevieron a hacer con LSD. Contó con la presencia del neurocirujano canadiense Wilder Penfield, creador de un mapa sensorial de la corteza cerebral e impulsor de importantes avances en neurocirugía, especialmente, en operaciones de epilepsia,  y el psicólogo Hadley Cantrell, quien co-dirigió un estudio sociológico sobre la retransmisión radiofónica de La Guerra de los Mundos.

6. The Alphabet Conspiracy (1959), trata sobre el lenguaje. Intervino en el film el genial animador de Warner Bros. Friz Freleng, autor de series como Looney Tunes, Merrie Melodies y La Pantera Rosa.

7. Thread of Life (1960), magistral película que trata de explicar el desarrollo de la teoría genética desde Mendel hasta Watson y Crick . Incluye sencillas explicaciones sobre el ADN, la reproducción humana y la división celular. La animación fue producida por Warner Bros. a través de un de sus animadores, Robert McKimson, autor del diseño definitivo de Bugs Bunny y creador de personajes como el Gallo Claudio, el Demonio de Tasmania o Speedy González;

8. About Time (1962), sobre el tiempo, en el que intervino el actor Richard Deacon, (nota friki: el médico calvo y con gafas del inicio de la maravillosa Invasion of the Body Snatchers (1956). (No encontré enlaces al vídeo)

9. The Restless Sea (1964), sobre los océanos, que cerró la serie y tuvo a Walt Disney como maestro de ceremonias. (No encontré enlaces al vídeo)

Resumiendo, ya sea como divulgador científico o como cineasta, las películas de Capra son siempre un placer; relatos llenos de valores en los que el director reflejó su alto compromiso ético con la sociedad a la que perteneció.  El sacrificio hacia los otros, la familia, la lucha por un ideal, la búsqueda de la verdad… son temas que Capra siempre quiso que estuvieran en cada una de sus películas, por lo que todas ellas pueden ser utilizadas con fines educativos. Aunque se  critica su cine como ingenuo y sentimental, lo cierto es que su visionado es más que recomendable, especialmente, en una sociedad en crisis como la actual.

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