Piazzi Smyth, luces y sombras

Este vídeo forma parte de la exposición “Memorias del Teide” organizada por el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife y el Museo de la Ciencia y el Cosmos. Realizado por Iván Jiménez y Rubén Naveros

Durante los siglos XVIII y XIX, el afán de curiosidad y conocimiento despertado por la Ilustración acaparó la atención de muchos intelectuales europeos que emprendieron un buen número de expediciones científicas con el objeto de explorar nuevas y lejanas tierras. Alentados por una visión generalista de la ciencia, estos aventureros, naturalistas y exploradores, integraron a la perfección la formación científica con la humanista. Buscaban el conocimiento en todas sus manifestaciones. Sus intereses científicos eran múltiples: botánica, geología, zoología, física, astronomía… De sus investigaciones y estudios dejaron un abundante y heterogéneo legado formado por diarios, informes, memorias, relatos, cartas y colecciones. Pero, en su extraordinaria polivalencia, también fueron precursores en el uso del dibujo, el grabado o la fotografía como herramienta de ayuda a la investigación y la ciencia.

La exposición Memorias del Teide refleja la historia contemporánea de la Astronomía en Canarias, que se inicia con la expedición astronómica de Piazzi Smyth en el siglo XIX y de la que surgió la idea de crear un observatorio astronómico permanente; hoy, uno de los mejores del mundo.

Una escala casi obligada en sus expediciones por el Atlántico fue Canarias, encrucijada entre Europa, África y América. La exótica naturaleza isleña y, sobre todo, la fascinación que,  desde la antigüedad, despertaba el Teide o Pico de Tenerife, como se le conocía entonces, convirtieron a la isla en un singular laboratorio para muchos científicos europeos. Entre ellos, uno de lo más grandes naturalistas de todos los tiempo, Alexandre von Humboldt. Sus viajes tuvieron un gran impacto y motivaron a muchos aventureros a seguir sus pasos. Pero además de las peculiaridades geológicas, botánicas y climáticas, Canarias ocuparía un capítulo especial en la ciencia europea al convertirse en el centro de atención de la revolución astronómica del siglo XIX.

En 1856 el astrónomo escocés Charles Piazzi Smyth llevó a cabo la primera expedición genuinamente astronómica hecha en las Islas Canarias. Su viaje estaba motivado por la sugerencia de Isaac Newton, nunca antes probada, de hacer observaciones del cielo estrellado en las cumbres más altas donde la atmósfera fuera más serena y estable. En cuanto obtuvo el permiso de la Royal Society, Piazzi Smyth no dudó en embarcarse en un curioso viaje de bodas con su mujer Jessie Duncam a la cumbre del Teide. Durante su estancia de tres meses en lo alto de Guajara y Altavista, Piazzi Smyth reunió una buena cantidad de observaciones magnéticas, meteorológicas y astronómicas, además de geológicas y de historia natural, que demostraron la idoneidad de situar telescopios en lugares elevados, convirtiéndose en el precursor mundial de los observatorios astronómicos de montaña.

Pero también fue pionero en la utilización para la investigación científica de un reciente invento, la fotografía. Era tal su devoción por esta técnica que convirtió la publicación en 1858 de su libro “Tenerife, an astronomer’s experiment”, en la primera obra de la historia ilustrada con fotografía estereoscópica. Posteriormente a su publicación muchos editores vieron el potencial que este medio tenía y se especializaron en ediciones de libros de fotografía. A la vez que convenció a la comunidad científica de su utilidad  para ilustrar la naturaleza de forma más objetiva que a través del dibujo hecho a mano. Para demostrarlo comparó uno de sus fotografías con una ilustración artística utilizada por Humboldt del drago de La Orotava, he hizo el siguiente comentario: “comparando su dibujo con mis fotografías en Tenerife (…) sin duda habrán supuesto que yo había puesto mi cámara delante de un árbol equivocado”. El mismo Humboldt admitió el valor de este nuevo método: “reconozco la imperfección de los dibujos de paisajes y de las grabaciones que los acompaña, pues a menudo desfiguran nuestros libros de viaje (…), pero las fotografías podrían ayudar mucho”.

En sus siguientes viajes, Piazzi Smyth perfecionó mucho la técnica fotográfica. Sus publicaciones alcanzaron una gran popularidad, sobre todo, las relacionadas con Egipto y su estudio de la Gran Pirámide. Piazzi creyó encontrar la demostración de una intervención divina en su construcción, lo que desacreditó su figura y le valió el rechazo de la Royal Society por la evidente ausencia de argumentos científicos en sus alegaciones. Desgraciadamente, este hecho ha sido lo único que ha trascendido de este personaje, venerado por los creyentes de lo paranormal y excursionistas de la nave del misterio, y no sus contribuciones a la astronomía y a la fotografía científica. Un imperfecto retrato que merece la pena volver a revelar y obtener de su negativo una renovada instantánea de luces y sombras.

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Una respuesta a “Piazzi Smyth, luces y sombras

  1. ameno y muy bien documentado

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