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Eames: ciencia y diseño

“Take your pleasure seriously” , Charles Eames

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Charles y Ray Eames frente a la maqueta conceptual de la exposición “Mathematica” que diseñaron para el California Museum of Science and Industry en 1961 por encargo de IBM Corporation. Crédito: Eames Office, LLC.

Existen parejas que pueden (o no) llevarse bien en el amor, pero que trabajando juntas son capaces de complementarse hasta el punto de convertir su relación en una fuente de energía creativa arrolladora. Éste fue el caso de Charles y Ray Eames que, además de marido y mujer, fueron el dúo de diseñadores más importante del siglo XX.

Los Eames son un arquetipo de colaboración creativa, pero también de unión entre conocimiento científico y humanista. Charles, como arquitecto, aportaba el conocimiento técnico, mientras que Ray imprimía el sentido artístico y estético. El éxito de sus trabajos son hoy la demostración de que la innovación y la creatividad surgen, a menudo, en la frontera entre disciplinas pero, sobre todo, cuando las personas ponen en contacto sus respectivas imaginaciones. En palabras de Charles: “en última instancia todo se conecta -personas, ideas, objetos. La calidad de las conexiones es la clave de la calidad en sí”.

Sus personalidades se atrajeron como polos opuestos y, gracias a su alianza sentimental y profesional, los Eames dejaron un legado fascinante.  Juntos abarcaron un amplio rango de disciplinas: arquitectura, diseño de muebles, películas, fotografía… Prácticamente, no hubo ningún medio o soporte que la pareja no abordara con imaginación e inventiva. Como manifestó Charles en una ocasión: “es una reacción en cadena; cada tema nos lleva al siguiente”.

Trailer del documental “Eames: The Architect and the Painter” (2011) que analiza la relación profesional y personal del dúo de diseñadores.

Divulgación de la ciencia
Aunque la fama les llegó gracias a sus diseños de muebles, especialmente de sillas (como la inmortal Lounge Chair and Ottaman), los Eames se consideraban a sí mismos comunicadores de imágenes. Su objetivo principal era redefinir cómo el público entendía la información y cómo ésta debía ser presentada, ambición que les convirtió en pioneros de la sociedad de la información. Como manifestó Charles en cierta ocasión: “detrás de la era de la información está la era de las oportunidades”.

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Charles y Ray Eames trabajando en un prototipo de la Aluminum Group Lounge Chair en 1957. Crédito: Eames Office, LLC.

Concebían sus proyectos como “llamadas a las armas”, manifiestos intelectuales para educar al espectador en los que conseguían trasmitir grandes cantidades de información pero “dejando salir el buen humor”. Los Eames llamaban a esta estrategia “diversión seria” y a través de ella desarrollaron una amplia labor educativa, fundamentalmente, en la divulgación de la ciencia, a través de revolucionarios diseños de exposiciones, libros y películas que hoy en día siguen siendo un referente.

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Imagen de Charles Eames tomada por el fotógrafo Peter Stackpolel en la Case Study House, donde vivía la pareja, para la revista LIFE en 1950. En el pie de foto del reportaje puede leerse: “Los diseños naturales contenidos en las plantas del desierto de Mojave fascinan a Eames a quien le gusta colgarlos en la pared de su estudio. De ellos dice que recibe ideas para sus propios diseños ” (Enlace al reportaje fotográfico completo al clicar en la imagen) . Créditos: Time Inc.

Posiblemente,  la clave principal del éxito de los Eames en la divulgación de la ciencia es que ellos mismos fueron, además de curiosos, unos investigadores incansables. Su colaboración, durante la Segunda Guerra Mundial, con el ejército de los Estados Unidos les permitió tener acceso a los últimos avances tecnológicos en materiales y maquinaria que luego aplicaron a sus creaciones. A lo largo de su carrera, diseñaron muebles con madera contrachapada, fibra de vidrio, plástico, malla metálica, aluminio… que moldeaban con aparatos que ellos mismos desarrollaban en su estudio. Además, inventaron sistemas de asientos múltiples para aeropuertos o escuelas, contenedores, sillas apilables, etc. Y desarrollaron un innovador estilo arquitectónico de bajo coste y diseño minimalista basado en procesos industriales y en la utilización de módulos prefabricados.

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Una muestra de la frecuente correspondencia que la oficina de los Eames mantuvo con científicos. En este caso se trata de una carta al biólogo Jean-Paul Revel, uno de los muchos asesores de la película “Powers of Ten” (1977). Crédito: Manuscript Division, Library of Congress (E-02)

Pero los Eames no sólo estaban al día en el desarrollo de nuevos materiales y técnicas de producción, sino que también adoptaron el lenguaje, la estética y la metodología de la ciencia para crear su impactante estilo visual. De hecho, los Eames tuvieron entre sus colegas y amigos a reconocidos científicos que colaboraron con ellos en muchos de sus proyectos, especialmente, los educativos.

Los Eames se comprometieron a fomentar el entendimiento popular sobre los beneficios sociales del conocimiento. Para ello, desarrollaron la peculiar habilidad de traducir las ideas complejas en simples imágenes con las que conseguían hacer la ciencia fascinante y accesible para el público general. La fórmula seguida por los Eames consistía, por un lado, en mostrar la belleza y la elegancia de los principios científicos y, por otro, en relacionar los aspectos desconocidos de la ciencia con aspectos familiares de la vida cotidiana. De esta forma convirtieron sus exposiciones y películas en atractivas experiencias de aprendizaje en las que la ciencia se integraba con el arte, el diseño y la filosofía.

Colaboración con IBM
La labor divulgativa de los Eames está estrechamente relacionada con la empresa informática IBM. En la década de 1950, tras conocer el filme A Communication Primer (1953) que explicaba el uso del ordenador en un lenguaje llano, IBM contrató al dúo de diseñadores para crear una serie de películas y exposiciones para su programa educativo. El objetivo de éste no era promocionar los productos de la empresa, sino ayudar a entender a la sociedad el potencial y el impacto de las nuevas tecnologías en el futuro. El primer encargo de IBM al estudio Eames fue la realización de la película The Information Machine (1957), una especie de remake de su anterior filme. De esta forma, comenzó una colaboración que se prolongó más de tres décadas y en la que los Eames llegaron a crear más de cincuenta películas, libros y exposiciones para la multinacional informática.

Pero el proyecto más importante encargado por IBM fue Mathematica: A World of Numbers…and Beyond, una exposición interactiva de matemáticas que se convirtió en un referente mundial del diseño de exposiciones científicas para museos. La muestra se realizó en 1961 para inaugurar una nueva sección del California Museum of Science and Industry en Los Angeles. Charles y Ray Eames pasaron un año investigando y diseñando Mathematica. El objetivo de la exposición era crear una exposición que entretuviera y educara, o como expresó Charles: “iluminar a los aficionados sin avergonzar a los especialistas”.

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Charles Eames mostrando a miembros de IBM el “cubo de la multiplicación”, un interactivo formado por 512 luces que resolvía las funciones de elevación al cuadrado y al cubo escritas por los visitantes a través de un teclado. Crédito: IBM Corporate Archive

El folleto de la exposición dejaba claro su planteamiento:

“Las matemáticas son una herramienta. Las matemáticas son una ciencia. Las matemáticas son una obra de arte. Las matemáticas son un lenguaje, un lenguaje conocido y usado a diario, un lenguaje que toca y afecta a casi todas las áreas del trabajo humano y el juego.”

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Una llamativa cinta de Moebius, interpretada con una flecha móvil, se convirtió en un de los elementos distintivos de la exposición “Mathematica”. Crédito: Eames Office, LLC.

El resultado fue espectacular. Dos muros de 15 metros delimitaban la exposición: el “muro de la historia”, una línea temporal que resumía los principales logros de matemáticos famosos; y el “muro de la imagen”, que mostraba de forma gráfica principios matemáticos fundamentales. Nueve instalaciones interactivas ocupaban el área central de la exposición  e intentaban explicar al público general conceptos como la multiplicación, la topología, la mecánica celeste, la probabilidad y la geometría proyectiva (explicaciones que se completaban con el catálogo de la exposición). Además, cinco “peep shows” mostraban a los asistentes divertidas películas de animación de dos minutos -con música de Elmer Bernstein-, sobre conceptos matemáticos. Sus títulos: Simetría, Eratóstenes, Topología, Funciones y 2n.

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Dispositivos individuales de visionado o “peep shows” mostraban a los visitantes películas de animación de dos minutos sobre conceptos matemáticos. Crédito: IBM Corporate Archive

Mathematica encantó a los espectadores.  Su éxito abrió el apetito del público por entender la ciencia y allanó el camino para la creación de exposiciones experimentales y de museos como el Exploratorium de San Francisco o el Museo de Chicago de Ciencia e Industria. Además, hizo historia convirtiéndose en la exposición para museo, patrocinada por una empresa, de más larga duración hasta la fecha. Se mantuvo abierta hasta 1998, antes de recorrer los principales museos de arte de Estados Unidos. Actualmente, la exposición original se exhibe en el New York Hall of Science y una copia se encuentra como instalación permanente en el Museo de la Ciencia de Boston.

Vídeo realizado por el  New York Hall of Science que explica los elementos que componen la exposición “Mathematica”

Tras Mathematica, los Eames siguieron diseñando exposiciones científicas para IBM, como A computer Perspetive (1971) que recorría la historia del procesador de datos y el ordenador;  Copernicus (1972) con motivo de los quinientos años del nacimiento del astrónomo (a quien los Eames también dedicaron una película);  Isaac Newton: Physics for a Moving Earth (1973), exposición itinerante sobre astronomía y física; y Movable Feasts and Changing Calendars que repasaba los usos de los calendarios desde la antigüedad hasta el presente y su vinculación con la astronomía.

Exposiciones Universales
Los Eames también participaron en otros montajes de gran impacto visual y estético que, de un modo u otro, siempre estuvieron relacionados con la ciencia. El dúo de diseñadores formó parte de La Exhibición Nacional Estadounidense (American National Exhibition) realizada en Moscú en 1959.  La muestra fue organizada por el Departamento de Estado de EE. UU. para promover el intercambio cultural entre las dos superpotencias, aunque en realidad se trataba de un escaparate propagandístico en el que mostrar “ciencia, tecnología y cultura” por turnos.

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Imagen de “Glimpses of the USA”, una espectacular instalación de pantalla múltiple ideada por Charles y Ray Eames para la gran exposición de Moscú en 1959. La película se proyectó dentro de una cúpula geodésica diseñada por Busckminster Fuller. Crédito: Eames Office, LLC.

El diseño corrió a cargo del arquitecto y diseñador George Nelson de la empresa Herman Miller (representante del mobiliario Eames), quien recomendó al dúo de diseñadores para que produjeran una película que mostrara las ventajas del estilo de vida estadounidense. El resultado de esta colaboración fue una espectacular instalación de pantalla múltiple, conocida como Glimpses of the USA, situada dentro de la nueva cúpula geodésica diseñada por el visionario y genial arquitecto Buckminster Fuller.

Con esta suma de talentos, no es de extrañar que la instalación fuera calificada por la prensa mundial como una auténtica “maravilla tecnológica”. Constaba de siete pantallas de seis por nueve metros. Juntas formaban un mosaico en el que se proyectaba una película de nueve minutos compuesta por 2.200 imágenes.

La película comienza con imágenes del espacio exterior -mostrando estrellas, constelaciones, cúmulos estelares, nebulosas, etc.-, hasta que, de manera parecida a lo que luego harían en su famosa película Powers of Ten (1977), aterriza en el ciudad mientras el narrador dice: “Las mismas estrellas que brillan en Rusia brillan en los Estados Unidos. Desde el cielo, nuestras ciudades se ven muy parecidas”. Seguidamente, la película pasa a mostrar los detalles de “un día normal de trabajo”  y un “día típico de fin de semana” en la vida de los habitantes de los Estados Unidos.

La proyección de los Eames fue el gran éxito de la Feria. Cerca de tres millones de personas se amontonaron en este espacio durante las seis semanas de exhibición. Hasta el propio Fuller afirmó: “nadie había hecho nada como esto antes” e instó a los anunciantes y a los directores de cine a seguir la senda experimental y efectista marcada por los Eames.

Tras esta exitosa puesta en escena, los Eames se hicieron imprescindibles en las sucesivas exposiciones culturales.  Y su sistema de narración fragmentada en pantalla multiple se convirtió en su sello distintivo. En 1962 participaron en la Feria Mundial de Seattle (The Century 21 Exposition) en la realización de una película de 14 minutos titulada The house of Science. Esta vez se trataba de una proyección sincronizada sobre seis pantallas cóncavas instaladas en el interior de una sala oval. La película servía de prólogo para el pabellón de la Ciencia donde se divulgaba conceptos relacionados con disciplinas como las matemáticas, la astronomía, la ciencia atómica y la genética.

Y en 1964 los Eames, junto con el arquitecto Eero Saarinen, se hicieron cargo del pabellón de IBM para la Feria Mundial de Nueva York (1964 New York World’s Fair). La principal atracción de la muestra fue el Ovoid Theater, un recinto elevado a 27 metros de altura con forma de huevo. En su interior se proyectaba sobre 22 pantallas de diferentes formas y tamaños el documental THINK, mezcla de animación, planos fijos e imágenes reales, narrado por un presentador en directo. El objetivo de la película era dar la bienvenida a los espectadores a la era de la informática e intentaba establecer una relación entre el procesamiento informático y asuntos corrientes como organizar una cena con invitados o predecir el tiempo.

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Charles Eames enseña una maqueta del Pabellón IBM y su principal atracción, el Ovoid Theater, a Dean R. McKay, vicepresidente de la compañía. Crédito: Eames Office, LLC.

Dos elementos de la muestra Mathematica fueron reproducidos para la exposición: el muro con el collages de anécdotas de matemáticos y la máquina de probabilidades de más de 4 metros. El estudio también produjo para la exposición tres películas de marionetas creadas por ordenador para familiarizar a los visitantes con los ordenadores y el procesamiento de datos: Computer Day at Midvale, Cast of Characters y Sherlock Holmes in the singular case of the plural green Mustache.

El pabellón fue desmantelado al concluir la exposición. Sin embargo, los Eames produjeron varias películas más como documentos para la posteridad: IBM at the Fair (1965), un vídeo-resumen sobre la feria,  y View from the people wall (1966), una versión condensada en una sola pantalla de la película THINK.

Películas científicas
Las películas fueron el hilo conductor de todos los proyectos de los Eames. Durante toda su carrera, Charles y Ray llegaron a producir más de 100 filmes. “No son sólo películas, sino intentos de comunicar una idea”, decía Charles. Su estilo, próximo al cine experimental, estaba basado en la fragmentación narrativa y en una deliberada sobrecarga informativa. Su fórmula: cortes rápidos, imágenes fijas, animación, colores vivos y la música de Elmer Berstein, el gran compositor de cine americano, autor de bandas sonoras como Los Diez Mandamientos, Matar a un ruiseñor o La Edad de la inocencia.

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Charles y Ray Eames durante el rodaje de una de sus películas . Crédito: Eames Office, LLC.

La máxima expresión Eamesiana en el medio cinematográfcio -hoy considerada como obra maestra-,  fue una película de divulgación científica: Powers of Ten. Se realizaron dos versiones, una en 1968 para la Comisión de Física Universitaria, y otra en 1977 más completa. La película  está basada en un libro de 1957 titulado Cosmic View: the Universe en Forty Jumps del holandés Kees Boeke, aunque el concepto de escala ya había sido tratado en dos películas anteriores de los Eames, A Communication Primer y 2n.

El filme explora el tamaño relativo de las cosas desde lo microscópico hasta lo cósmico. El espectador viaja desde una vista aérea de un hombre en un parque de Chicago a los límites exteriores del universo directamente sobre él. La imagen se aleja cada diez segundos a una distancia diez veces mayor hasta alcanzar la cifra de 10 elevado a la 25ª potencia. Luego, la imagen empieza a descender en sentido contrario hasta adentrase en el mundo microscópico que figura en la mano del hombre, alcanzando la cifra de 10 elevado a la menos 16ª potencia.

La versión completa, de nueve minutos, fue realizada en colaboración con el profesor de física del MIT Philip Morrison, que hace de narrador en la película, y un grupo de asesores en astrofísica, biología, genética y física de partículas. El proceso de realización fue toda una hazaña para la época. Tardaron más de un año en reunir todo el material y para ordenarlo tuvieron que construir un banco de animación de 12 metros de largo.

La película se distribuyó en escuelas y fue vista por varias generaciones de niños. En 1982 se convirtió en un libro, Powers of Ten: A Book About the Relative Size of Things in the Universe and the Effect of Adding Another Zero, escrito por Philip Morrison, Phylis Morrison y la Oficina Eames. La película, dado su valor histórico y estético, fue incluida en 1998 para su preservación en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

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Charles y Ray Eames posando dentro de las patas metálicas de sus sillas Dining Chairs Metal (DCM) sobre la acera frente a su estudio, en 1947. Crédito: Eames Office, LLC.

La realización de la película concluyó un año antes de la muerte de Charles y constituyó su último gran logro personal y como pareja. Tras su fallecimiento, Ray cerró las puertas de su estudio y se dedicó a catalogar y escribir sobre el legado de su marido. Ella murió en 1988, exactamente, diez años después que él. El día antes de su muerte ella le dijo a un amigo: “sé que día es mañana”.

Interesante e inspiradora charla TED realizada por Eames Demetrios, nieto del dúo de diseñadores, sobre las claves del proceso creativo de los Eames.

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La forma del átomo II

“Dios es capaz de crear partículas de distintos tamaños y formas… y quizás de densidades y fuerzas distintas, y de este modo puede variar las leyes de la naturaleza, y hacer nuevos mundos de tipos diferentes en partes diferentes del Universo. Yo por lo menos no veo esto nada contradictorio”, ISAAC NEWTON, Óptica

Los Simpson

El modelo planetario del átomo ha inspirado a generaciones de artistas y escritores de ciencia ficción a imaginar mundos dentro de otros mundos, en la que los átomos son diminutos sistemas solares que forman parte de una estructura cada vez mayor. Un ejemplo de ello es esta genial intro de un capítulo de Los Simpson.

Buckminster Fuller

No sólo la configuración elemental de la materia ha inspirado al arte. Una estructura arquitectónica conocida como cúpula geodésica, desarrollada por el ingeniero y visionario Richard Buckminster Fuller en 1954, dio nombre a un tipo de molécula formada por átomos de carbono llamada fulereno. Tanto la molécula como la cúpula geodésica comparten su forma esférica generada a partir de polígonos cuyos vértices coinciden con la superficie de una esfera. Este tipo de estructuras son extremadamente ligeras y estables debido a lo que Fuller calificó como tensegridad, esto es, el equilibrio entre fuerzas de tracción y compresión. Si quieren saber más sobre el legado de Buckminster Fuller, vean este magnífico reportaje de la CBS y no se pierdan su ‘espacial’ final con esta reflexión del arquitecto: “everyboy is an astronaut”.



Atomium

Cuandoel arquitecto André Waerkeyn recibió el encargo de construir un monumento para la Exposición Universal de Bruselas de1958, no dudó en diseñar una estructura atómica como símbolo de la era moderna. Compuesta por nueve esferas de acero de 18 metros de diámetro, representa la estructura de un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces. Planeada para permanecer sólo seis meses, pronto se convirtió en una atracción turística y ha perdurado hasta la actualidad como un emblema de la ciudad de Bruselas.

A is For Atom

Poco después de la explosión de Hiroshima, los Estados Unidos iniciaron una campaña para promocionar el uso pacífico de la energía atómica. Para ello realizaron algunas películas de propaganda con el propósito de “humanizar” la figura del átomo. A is For Atom (1953) es un ejemplo de este esfuerzo. Se trata de una película educativa de animación producido por General Electric en la que los elementos aparecen como personas con cabeza de molécula y la energía nuclear como gigantes portadores de progreso para la humanidad. El film es una reliquia del pensamiento y de la animación americana de los años 50.

La hormiga atómica

Tras la explosión nuclear en Japón,  numerosos monstruos y superhéroes mutantes aparecieron en la ficción como metáfora del temor surgido por la nueva energía. Entre ellos, La Hormiga Atómica es un personaje de dibujos animados creado por la factoría de animación Hanna-Barbera en 1965. Se trata de una minúscula hormiga antropomórfica y parlante, poseedora de una gran fuerza y poder que obtiene de la exposición a la radiación a través de un “desintegrador de átomos” que se encuentra en su laboratorio. Su símbolo no podría ser otro que el modelo atómico de Bohr.

Doctor Manhattan

Dr. Manhattan es uno de los personajes principales del popular comic Watchmen, cuya acción transcurre en los años 80 en el marco de una inminente guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Tras sufrir un accidente durante un experimento de física para desintegrar los objetos en átomos individuales su cuerpo se vaporiza. Sin embargo, sus átomos vuelven a combinarse convertido en un superhéroe capaz de manipular la materia. Sus creadores se inspiraron en otro superhéreo  de los años 60 con iguales poderes llamado Capitán Átomo . A diferencia de aquel personaje, el Dr. Manhattan rechaza un uniforme con el símbolo del átomo de Bohr, que considera absurdo, y se graba en la frente el esquema de un átomo de hidrógeno.

Here Comes Science

They Might Be Giants es un grupo de música indie estadounidense formado en los 80. Desde 2005 han elaborado varios proyectos educativos para niños. Su último disco en 2009 está dedicado a la divulgación de la ciencia. Para ello han elaborado varios videoclips de animación donde explican con sencillez varios conceptos científicos, entre ellos, este brillante vídeo sobre la tabla periódica donde se da a entender cómo los elementos se ordenan según las propiedades físicas de sus átomos.

Cosmos

El popular astrónomo y divulgador de la ciencia Carl Sagan hizo una magistral descripción de los átomos y de los elementos químicos en el episodio 9 de su serie Cosmos sin mostrar ni una sola representación del modelo atómico. Si a él le sobraban las imágenes, a quienes nos dedicamos a la divulgación nos sobran las palabras para describir la genilidad del maestro.

Atom

Una de los mejores documentales sobre física cuántica. Realizado en 2007 por la BBC y presentado por el físico Jim Al-Khalili, posiblemente el nuevo Carl Sagan de la divulgación científica, está compuesto por tres episodios donde se explica cómo el descubrimiento del átomo ha cambiado nuestra comprensión del Universo.


Naturaleza y matemáticas

Vídeo realizado por Cristóbal Vila (www.etereaestudios.com) que ilustra la relación entre las formas naturales y las propiedades matemáticas de la serie y espiral de Fibonacci, la proporción y el ángulo áureos, las triangulaciones de Delaunay y las teselaciones de Voronoi.

César Portela, aquitecto de estrellas

Entevista al arquitecto nacido en Pontevedra, César Portela. En su trabajo afirma sentirse inspirado por el cielo estrellado y tener muy presente la iluminación natural, considerando las estrellas como fuentes de luz que deben integrase al diseño de edificios y construcciones. Reivindica la arquitectura tradicional como pionera en entender las relaciones entre el Universo, el espacio y la tecnología.

Arquitecto nacido en Pontevedra. Estudió en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y Barcelona. Ha recibido multitud de reconocimientos y distinciones, entre los que destaca el Premio Nacional de Arquitectura Española, en 1999.

¿Qué debería copiar nuestra arquitectura y el urbanismo de la arquitectura celeste del Universo?
Muchas cosas: la naturalidad, la verdad, la eficiencia. El Universo es una fuente inagotable de inspiración; deberíamos copiar su complejidad y al mismo tiempo su sencillez. Las cosas sencillas no significan que sean simples. El Universo es sencillo pero complejo al mismo tiempo.

En muchas culturas de la antigüedad la arquitectura estaba influenciada por el cielo estrellado. ¿En que momento y por qué la arquitectura se aleja de la astronomía?
El avance en otros campos de la tecnología nos distrajo de cosas fundamentales. En el camino los arquitectos perdimos de vista algo tan esencial como el tratamiento natural de la calefacción y la refrigeración de los edificios, y el contacto con la luz natural y de las estrellas. En el caso de la iluminación, arquitectura y luz han ido siempre de la mano a lo largo de la historia y es un factor esencial en la configuración del espacio arquitectónico. La luz sirve para iluminar los objetos que nos rodean y a nosotros mismos. Le Corbusier decía que la arquitectura es un juego de formas, de volúmenes y de texturas bajo la luz. Los arquitectos jugamos con la luz, aunque tal vez sea la luz la que juegue con nosotros.

¿Estamos actualmente iluminando bien?
Un amigo director de cine decía que en una película era casi tan importante el iluminador como los actores: no hay nada peor que un gesto mal iluminado. El manejo de la luz artificial es fundamental. En el campo de la arquitectura muchas veces se cambió la calidad de la luz por la intensidad. Fue un pretendido logro de este mundo desarrollista en el que estamos viviendo donde importa más el crecimiento que la calidad. En la arquitectura actual echo en falta la investigación y el matiz en conseguir iluminaciones de calidad.

De hecho, hemos condenado a la naturaleza al insomnio. ¿Cómo puede la arquitectura recuperar la mirada al cielo?
Yo recuerdo una noche en el patio de La Alhambra donde la arquitectura y la luz de las estrellas me provocaron una sensación inolvidable. Ese recogimiento que uno tiene cuando la luz desciende y se une el silencio y la noche estrellada es fundamental de recuperar. Es casi imposible recordar historias de amor en la literatura que no se produzcan bajo el efecto de la luz de las estrellas. Son momentos en los que la oscuridad y la contemplación extreman las emociones.

Tú propones una transformación positiva del territorio en cuanto dialogo con el paisaje y con la conciencia o la herencia cultural del lugar. ¿Cómo consigues un compromiso viable entre lo técnico y el paisaje?
No sintiéndome prepotente y tendiendo siempre en cuenta dónde sitúo mi arquitectura y para qué gente es esa arquitectura, intentando lograr a su vez la mayor belleza posible. Yo creo que hacer algo bello cuesta igual que hacer una cosa fea y mala. Cuando pintas una casa, cuesta igual el kilo de color acertado que el kilo de color desacertado. Y esa es la labor y el reto del arquitecto, hacer algo bueno con el mismo dinero con el que se hace algo malo. La arquitectura es un arte no ensimismado en el que no te puedes permitir ciertos lujos, como sí ocurre en otro tipo de artes. En un poema o en un cuadro puedes hacer lo que quieras, en la arquitectura no, es parte de una necesidad y no del lucimiento personal. La arquitectura te obliga en cuanto sueñas un espacio a pegar un salto y apoyar los pies en el suelo. Desde el principio tienes que compaginar sueño con realidad.

En arquitectura, ¿se confunde a menudo naturaleza con paisaje?
Una cosa es la imagen que uno tiene del lugar y otra cosa es el lugar. La Naturaleza es el sitio; el paisaje es la conciencia o la percepción que uno hace de lo natural. Por eso cuando mil pintores pintan el mismo paisaje lo pintan de manera diferente. El paisaje es más subjetivo, en cambio, la naturaleza se puede objetivar. Un análisis científico te dice que hay una roca, pero cuando yo lo interpreto y lo pinto a mi me dice una cosa y a ti otra. La arquitectura es artificio, pero el artificio no tiene porque llevarse mal con la naturaleza. La buena arquitectura se lleva muy bien con la naturaleza y no pretende ser mimética. Antes de existir Venecia cualquiera hubiera dicho que no se podía construir allí, en cambio, hoy tenemos una maravilla. Lo que diferencia el disparate o la barbarie del arte es la calidad. La arquitectura, si es buena, no tiene porque avergonzarse de ser artificio. Lo mismo le pasa al hombre, no debe avergonzarse de ser racional, pero sí cuando emplea esa racionalidad en contra de sí mismo.

Usar la energía de manera más eficiente, ahorra costes, aumenta la productividad y beneficia el medio ambiente. Si son todas ventajas, ¿por qué cuesta tanto cambiar esta situación de incremento insostenible?
Porque hay intereses claros. Hay empresas que venden kilovatios como hay empresas que venden armas. Las guerras no se acaban cuando todos sabemos que son malas para quienes las pierden y para quienes las ganan.

Derrochar es barato.
Era más barato como se hacía antes cuando en las zonas de calor se organizaban lugares de fresco como el patio interior que provocaba corrientes y te evitabas refrigeración, o el espacio del fuego donde te calentabas y no necesitabas calefacción. Yo creo que hoy en día esos edificios de cristal en lugares tropicales es otro insulto a la razón, porque requiere una cantidad  de energía que es un disparate. Y lo mismo ocurre en zonas de frío en las que es necesario compensar la temperatura con un gasto energético desaforado. Yo creo que la buena arquitectura, además de ser bonita, tiene que ser útil, barata y económica. Hacer más con menos es un logro al que debemos aspirar todos los arquitectos.

En una sociedad del beneficio inmediato, basada en el consumo y el derecho al derroche, ¿es posible un crecimiento sostenible?
Tiene que serlo. Si se acaba, se acaba para todos. Hay gente tan insensata que se cree que esto es eterno, pero en realidad somos muy frágiles. La mayor parte de esa gente que promueve el desarrollo incontrolado está esquizofrénica. En el fondo es miedo y eso es muy peligroso. En las cuestiones de interés general no debería permitirse que la iniciativa pública pueda alcanzar esos límites de locura. Parece que los beneficios son una conquista, un logro; a mi me parece un insulto para la humanidad. El crecimiento sostenible o es posible o acabaremos con nosotros mismos. Si nos queremos suicidar, allá nosotros; yo desde luego no quiero.

¿Qué le espera al hombre de esta situación? ¿Eres optimista con el futuro?
Decía un escritor francés “el futuro será diferente o no será”. Eso vale para el momento que estamos viviendo. Tenemos que dar un cambiazo o no hay futuro. La Tierra y sus recursos son limitados, pero la estupidez humana no tiene límites. Por ejemplo, hoy en día se habla de turismo espacial, algo que cuesta muchos millones. Cuando hay gente que se muere de sed, eso es un desprecio a la solidaridad y al resto de la humanidad. Con los años te das cuenta de que las mayores satisfacciones de la vida son las cosas más baratas: una noche con los amigos, una playa, hablar de lo divino y de lo humano, cosas que no cuestan dinero. En esta esquizofrenia del consumismo y del despilfarro yo creo que hay que volver a las cosas esenciales que realmente cuestan poco y que son fáciles de obtener.

Es paradójico que actualmente los artículos de lujo sean el aire, el silencio y el cielo estrellado.
Y el tiempo. La gente desaprovecha ese tiempo llenándolo con cosas banales en lugar de estar con la gente que quiere y en el lugar adecuado. Eso es lo que vale. Todo lo demás es un disparate.

¿Qué piensas cuando oyes hablar de turismo sostenible?
Antes lo que había eran viajeros que iban en busca de aventuras y que se mezclaban con la gente. El turismo de hoy lo que pretende es alienarte. Es parecido a unos grandes almacenes y esta parafernalia en la que estamos metidos. No nos engañemos, ese es el turismo que hay y que cada vez será mayor.  A mí esto no me interesa. Lo importante son esas satisfacciones que te da el encontrarte con las particularidades de un sitio, poder relacionarte con la gente de allí y disfrutar del encuentro, no sólo con ese lugar, sino también contigo mismo.

Sobre la especulación urbanística has dicho que es un problema de mal gusto y falta de cultura. ¿Cuál es la solución?
Educar siempre es el dinero mejor empleado. Es importante enseñar a es estar conforme con uno mismo porque, entonces, puedes estar conforme en cualquier sitio. Es algo que se debería aprender en los colegios al igual que el respeto a los demás. Hay gente que tiene cuatro casas, una en la playa, otra en el monte y otra en la ciudad, y al final no puede disfrutar de ninguna. En cambio, con una tienda de campaña te arreglas perfectamente.

¿Cuándo el poder público entenderá lo urbano como un bien público? ¿Para cuándo una política no para construir casas sino para construir ciudad?
Eso es esencial. La que más pena me da es que en el pasado esas cosas estaban mucho más claras, hasta el punto de que es difícil encontrar edificios de más de 100 años que no tengan una gran calidad arquitectónica y no se hayan adaptado al territorio o no hayan intentado compaginar la artificialidad con la naturaleza. Hoy en día hay un desprecio al sentido común y un encumbramiento de lo que el hombre puede hacer. Se cree capaz de destruir el paisaje y la naturaleza impunemente, y eso tiene consecuencias.

Finalmente, ¿qué te sugiere una noche con el cielo estrellado?
Que es una suerte estar vivo y poder disfrutar de ese momento. Esas cosas son las que de alguna manera tendríamos que sacarle más partido, a esa maravilla que es la Tierra y este Universo en el que estamos.

Artículo publicado en el magazine digital Caosyciencia.