Archivo de la etiqueta: divulgación

Eames: ciencia y diseño

“Take your pleasure seriously” , Charles Eames

eames_mathematicaj

Charles y Ray Eames frente a la maqueta conceptual de la exposición “Mathematica” que diseñaron para el California Museum of Science and Industry en 1961 por encargo de IBM Corporation. Crédito: Eames Office, LLC.

Existen parejas que pueden (o no) llevarse bien en el amor, pero que trabajando juntas son capaces de complementarse hasta el punto de convertir su relación en una fuente de energía creativa arrolladora. Éste fue el caso de Charles y Ray Eames que, además de marido y mujer, fueron el dúo de diseñadores más importante del siglo XX.

Los Eames son un arquetipo de colaboración creativa, pero también de unión entre conocimiento científico y humanista. Charles, como arquitecto, aportaba el conocimiento técnico, mientras que Ray imprimía el sentido artístico y estético. El éxito de sus trabajos son hoy la demostración de que la innovación y la creatividad surgen, a menudo, en la frontera entre disciplinas pero, sobre todo, cuando las personas ponen en contacto sus respectivas imaginaciones. En palabras de Charles: “en última instancia todo se conecta -personas, ideas, objetos. La calidad de las conexiones es la clave de la calidad en sí”.

Sus personalidades se atrajeron como polos opuestos y, gracias a su alianza sentimental y profesional, los Eames dejaron un legado fascinante.  Juntos abarcaron un amplio rango de disciplinas: arquitectura, diseño de muebles, películas, fotografía… Prácticamente, no hubo ningún medio o soporte que la pareja no abordara con imaginación e inventiva. Como manifestó Charles en una ocasión: “es una reacción en cadena; cada tema nos lleva al siguiente”.

Trailer del documental “Eames: The Architect and the Painter” (2011) que analiza la relación profesional y personal del dúo de diseñadores.

Divulgación de la ciencia
Aunque la fama les llegó gracias a sus diseños de muebles, especialmente de sillas (como la inmortal Lounge Chair and Ottaman), los Eames se consideraban a sí mismos comunicadores de imágenes. Su objetivo principal era redefinir cómo el público entendía la información y cómo ésta debía ser presentada, ambición que les convirtió en pioneros de la sociedad de la información. Como manifestó Charles en cierta ocasión: “detrás de la era de la información está la era de las oportunidades”.

eames_sling

Charles y Ray Eames trabajando en un prototipo de la Aluminum Group Lounge Chair en 1957. Crédito: Eames Office, LLC.

Concebían sus proyectos como “llamadas a las armas”, manifiestos intelectuales para educar al espectador en los que conseguían trasmitir grandes cantidades de información pero “dejando salir el buen humor”. Los Eames llamaban a esta estrategia “diversión seria” y a través de ella desarrollaron una amplia labor educativa, fundamentalmente, en la divulgación de la ciencia, a través de revolucionarios diseños de exposiciones, libros y películas que hoy en día siguen siendo un referente.

Charles_Eames_House

Imagen de Charles Eames tomada por el fotógrafo Peter Stackpolel en la Case Study House, donde vivía la pareja, para la revista LIFE en 1950. En el pie de foto del reportaje puede leerse: “Los diseños naturales contenidos en las plantas del desierto de Mojave fascinan a Eames a quien le gusta colgarlos en la pared de su estudio. De ellos dice que recibe ideas para sus propios diseños ” (Enlace al reportaje fotográfico completo al clicar en la imagen) . Créditos: Time Inc.

Posiblemente,  la clave principal del éxito de los Eames en la divulgación de la ciencia es que ellos mismos fueron, además de curiosos, unos investigadores incansables. Su colaboración, durante la Segunda Guerra Mundial, con el ejército de los Estados Unidos les permitió tener acceso a los últimos avances tecnológicos en materiales y maquinaria que luego aplicaron a sus creaciones. A lo largo de su carrera, diseñaron muebles con madera contrachapada, fibra de vidrio, plástico, malla metálica, aluminio… que moldeaban con aparatos que ellos mismos desarrollaban en su estudio. Además, inventaron sistemas de asientos múltiples para aeropuertos o escuelas, contenedores, sillas apilables, etc. Y desarrollaron un innovador estilo arquitectónico de bajo coste y diseño minimalista basado en procesos industriales y en la utilización de módulos prefabricados.

science_letter_eames

Una muestra de la frecuente correspondencia que la oficina de los Eames mantuvo con científicos. En este caso se trata de una carta al biólogo Jean-Paul Revel, uno de los muchos asesores de la película “Powers of Ten” (1977). Crédito: Manuscript Division, Library of Congress (E-02)

Pero los Eames no sólo estaban al día en el desarrollo de nuevos materiales y técnicas de producción, sino que también adoptaron el lenguaje, la estética y la metodología de la ciencia para crear su impactante estilo visual. De hecho, los Eames tuvieron entre sus colegas y amigos a reconocidos científicos que colaboraron con ellos en muchos de sus proyectos, especialmente, los educativos.

Los Eames se comprometieron a fomentar el entendimiento popular sobre los beneficios sociales del conocimiento. Para ello, desarrollaron la peculiar habilidad de traducir las ideas complejas en simples imágenes con las que conseguían hacer la ciencia fascinante y accesible para el público general. La fórmula seguida por los Eames consistía, por un lado, en mostrar la belleza y la elegancia de los principios científicos y, por otro, en relacionar los aspectos desconocidos de la ciencia con aspectos familiares de la vida cotidiana. De esta forma convirtieron sus exposiciones y películas en atractivas experiencias de aprendizaje en las que la ciencia se integraba con el arte, el diseño y la filosofía.

Colaboración con IBM
La labor divulgativa de los Eames está estrechamente relacionada con la empresa informática IBM. En la década de 1950, tras conocer el filme A Communication Primer (1953) que explicaba el uso del ordenador en un lenguaje llano, IBM contrató al dúo de diseñadores para crear una serie de películas y exposiciones para su programa educativo. El objetivo de éste no era promocionar los productos de la empresa, sino ayudar a entender a la sociedad el potencial y el impacto de las nuevas tecnologías en el futuro. El primer encargo de IBM al estudio Eames fue la realización de la película The Information Machine (1957), una especie de remake de su anterior filme. De esta forma, comenzó una colaboración que se prolongó más de tres décadas y en la que los Eames llegaron a crear más de cincuenta películas, libros y exposiciones para la multinacional informática.

Pero el proyecto más importante encargado por IBM fue Mathematica: A World of Numbers…and Beyond, una exposición interactiva de matemáticas que se convirtió en un referente mundial del diseño de exposiciones científicas para museos. La muestra se realizó en 1961 para inaugurar una nueva sección del California Museum of Science and Industry en Los Angeles. Charles y Ray Eames pasaron un año investigando y diseñando Mathematica. El objetivo de la exposición era crear una exposición que entretuviera y educara, o como expresó Charles: “iluminar a los aficionados sin avergonzar a los especialistas”.

charles_eames_IBM_mathematica

Charles Eames mostrando a miembros de IBM el “cubo de la multiplicación”, un interactivo formado por 512 luces que resolvía las funciones de elevación al cuadrado y al cubo escritas por los visitantes a través de un teclado. Crédito: IBM Corporate Archive

El folleto de la exposición dejaba claro su planteamiento:

“Las matemáticas son una herramienta. Las matemáticas son una ciencia. Las matemáticas son una obra de arte. Las matemáticas son un lenguaje, un lenguaje conocido y usado a diario, un lenguaje que toca y afecta a casi todas las áreas del trabajo humano y el juego.”

Mathematica_Moebius-Strip

Una llamativa cinta de Moebius, interpretada con una flecha móvil, se convirtió en un de los elementos distintivos de la exposición “Mathematica”. Crédito: Eames Office, LLC.

El resultado fue espectacular. Dos muros de 15 metros delimitaban la exposición: el “muro de la historia”, una línea temporal que resumía los principales logros de matemáticos famosos; y el “muro de la imagen”, que mostraba de forma gráfica principios matemáticos fundamentales. Nueve instalaciones interactivas ocupaban el área central de la exposición  e intentaban explicar al público general conceptos como la multiplicación, la topología, la mecánica celeste, la probabilidad y la geometría proyectiva (explicaciones que se completaban con el catálogo de la exposición). Además, cinco “peep shows” mostraban a los asistentes divertidas películas de animación de dos minutos -con música de Elmer Bernstein-, sobre conceptos matemáticos. Sus títulos: Simetría, Eratóstenes, Topología, Funciones y 2n.

mathematica_peepshow

Dispositivos individuales de visionado o “peep shows” mostraban a los visitantes películas de animación de dos minutos sobre conceptos matemáticos. Crédito: IBM Corporate Archive

Mathematica encantó a los espectadores.  Su éxito abrió el apetito del público por entender la ciencia y allanó el camino para la creación de exposiciones experimentales y de museos como el Exploratorium de San Francisco o el Museo de Chicago de Ciencia e Industria. Además, hizo historia convirtiéndose en la exposición para museo, patrocinada por una empresa, de más larga duración hasta la fecha. Se mantuvo abierta hasta 1998, antes de recorrer los principales museos de arte de Estados Unidos. Actualmente, la exposición original se exhibe en el New York Hall of Science y una copia se encuentra como instalación permanente en el Museo de la Ciencia de Boston.

Vídeo realizado por el  New York Hall of Science que explica los elementos que componen la exposición “Mathematica”

Tras Mathematica, los Eames siguieron diseñando exposiciones científicas para IBM, como A computer Perspetive (1971) que recorría la historia del procesador de datos y el ordenador;  Copernicus (1972) con motivo de los quinientos años del nacimiento del astrónomo (a quien los Eames también dedicaron una película);  Isaac Newton: Physics for a Moving Earth (1973), exposición itinerante sobre astronomía y física; y Movable Feasts and Changing Calendars que repasaba los usos de los calendarios desde la antigüedad hasta el presente y su vinculación con la astronomía.

Exposiciones Universales
Los Eames también participaron en otros montajes de gran impacto visual y estético que, de un modo u otro, siempre estuvieron relacionados con la ciencia. El dúo de diseñadores formó parte de La Exhibición Nacional Estadounidense (American National Exhibition) realizada en Moscú en 1959.  La muestra fue organizada por el Departamento de Estado de EE. UU. para promover el intercambio cultural entre las dos superpotencias, aunque en realidad se trataba de un escaparate propagandístico en el que mostrar “ciencia, tecnología y cultura” por turnos.

Glimpses-of-America

Imagen de “Glimpses of the USA”, una espectacular instalación de pantalla múltiple ideada por Charles y Ray Eames para la gran exposición de Moscú en 1959. La película se proyectó dentro de una cúpula geodésica diseñada por Busckminster Fuller. Crédito: Eames Office, LLC.

El diseño corrió a cargo del arquitecto y diseñador George Nelson de la empresa Herman Miller (representante del mobiliario Eames), quien recomendó al dúo de diseñadores para que produjeran una película que mostrara las ventajas del estilo de vida estadounidense. El resultado de esta colaboración fue una espectacular instalación de pantalla múltiple, conocida como Glimpses of the USA, situada dentro de la nueva cúpula geodésica diseñada por el visionario y genial arquitecto Buckminster Fuller.

Con esta suma de talentos, no es de extrañar que la instalación fuera calificada por la prensa mundial como una auténtica “maravilla tecnológica”. Constaba de siete pantallas de seis por nueve metros. Juntas formaban un mosaico en el que se proyectaba una película de nueve minutos compuesta por 2.200 imágenes.

La película comienza con imágenes del espacio exterior -mostrando estrellas, constelaciones, cúmulos estelares, nebulosas, etc.-, hasta que, de manera parecida a lo que luego harían en su famosa película Powers of Ten (1977), aterriza en el ciudad mientras el narrador dice: “Las mismas estrellas que brillan en Rusia brillan en los Estados Unidos. Desde el cielo, nuestras ciudades se ven muy parecidas”. Seguidamente, la película pasa a mostrar los detalles de “un día normal de trabajo”  y un “día típico de fin de semana” en la vida de los habitantes de los Estados Unidos.

La proyección de los Eames fue el gran éxito de la Feria. Cerca de tres millones de personas se amontonaron en este espacio durante las seis semanas de exhibición. Hasta el propio Fuller afirmó: “nadie había hecho nada como esto antes” e instó a los anunciantes y a los directores de cine a seguir la senda experimental y efectista marcada por los Eames.

Tras esta exitosa puesta en escena, los Eames se hicieron imprescindibles en las sucesivas exposiciones culturales.  Y su sistema de narración fragmentada en pantalla multiple se convirtió en su sello distintivo. En 1962 participaron en la Feria Mundial de Seattle (The Century 21 Exposition) en la realización de una película de 14 minutos titulada The house of Science. Esta vez se trataba de una proyección sincronizada sobre seis pantallas cóncavas instaladas en el interior de una sala oval. La película servía de prólogo para el pabellón de la Ciencia donde se divulgaba conceptos relacionados con disciplinas como las matemáticas, la astronomía, la ciencia atómica y la genética.

Y en 1964 los Eames, junto con el arquitecto Eero Saarinen, se hicieron cargo del pabellón de IBM para la Feria Mundial de Nueva York (1964 New York World’s Fair). La principal atracción de la muestra fue el Ovoid Theater, un recinto elevado a 27 metros de altura con forma de huevo. En su interior se proyectaba sobre 22 pantallas de diferentes formas y tamaños el documental THINK, mezcla de animación, planos fijos e imágenes reales, narrado por un presentador en directo. El objetivo de la película era dar la bienvenida a los espectadores a la era de la informática e intentaba establecer una relación entre el procesamiento informático y asuntos corrientes como organizar una cena con invitados o predecir el tiempo.

IBM_eames

Charles Eames enseña una maqueta del Pabellón IBM y su principal atracción, el Ovoid Theater, a Dean R. McKay, vicepresidente de la compañía. Crédito: Eames Office, LLC.

Dos elementos de la muestra Mathematica fueron reproducidos para la exposición: el muro con el collages de anécdotas de matemáticos y la máquina de probabilidades de más de 4 metros. El estudio también produjo para la exposición tres películas de marionetas creadas por ordenador para familiarizar a los visitantes con los ordenadores y el procesamiento de datos: Computer Day at Midvale, Cast of Characters y Sherlock Holmes in the singular case of the plural green Mustache.

El pabellón fue desmantelado al concluir la exposición. Sin embargo, los Eames produjeron varias películas más como documentos para la posteridad: IBM at the Fair (1965), un vídeo-resumen sobre la feria,  y View from the people wall (1966), una versión condensada en una sola pantalla de la película THINK.

Películas científicas
Las películas fueron el hilo conductor de todos los proyectos de los Eames. Durante toda su carrera, Charles y Ray llegaron a producir más de 100 filmes. “No son sólo películas, sino intentos de comunicar una idea”, decía Charles. Su estilo, próximo al cine experimental, estaba basado en la fragmentación narrativa y en una deliberada sobrecarga informativa. Su fórmula: cortes rápidos, imágenes fijas, animación, colores vivos y la música de Elmer Berstein, el gran compositor de cine americano, autor de bandas sonoras como Los Diez Mandamientos, Matar a un ruiseñor o La Edad de la inocencia.

Eames-documentary

Charles y Ray Eames durante el rodaje de una de sus películas . Crédito: Eames Office, LLC.

La máxima expresión Eamesiana en el medio cinematográfcio -hoy considerada como obra maestra-,  fue una película de divulgación científica: Powers of Ten. Se realizaron dos versiones, una en 1968 para la Comisión de Física Universitaria, y otra en 1977 más completa. La película  está basada en un libro de 1957 titulado Cosmic View: the Universe en Forty Jumps del holandés Kees Boeke, aunque el concepto de escala ya había sido tratado en dos películas anteriores de los Eames, A Communication Primer y 2n.

El filme explora el tamaño relativo de las cosas desde lo microscópico hasta lo cósmico. El espectador viaja desde una vista aérea de un hombre en un parque de Chicago a los límites exteriores del universo directamente sobre él. La imagen se aleja cada diez segundos a una distancia diez veces mayor hasta alcanzar la cifra de 10 elevado a la 25ª potencia. Luego, la imagen empieza a descender en sentido contrario hasta adentrase en el mundo microscópico que figura en la mano del hombre, alcanzando la cifra de 10 elevado a la menos 16ª potencia.

La versión completa, de nueve minutos, fue realizada en colaboración con el profesor de física del MIT Philip Morrison, que hace de narrador en la película, y un grupo de asesores en astrofísica, biología, genética y física de partículas. El proceso de realización fue toda una hazaña para la época. Tardaron más de un año en reunir todo el material y para ordenarlo tuvieron que construir un banco de animación de 12 metros de largo.

La película se distribuyó en escuelas y fue vista por varias generaciones de niños. En 1982 se convirtió en un libro, Powers of Ten: A Book About the Relative Size of Things in the Universe and the Effect of Adding Another Zero, escrito por Philip Morrison, Phylis Morrison y la Oficina Eames. La película, dado su valor histórico y estético, fue incluida en 1998 para su preservación en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

Eames_play

Charles y Ray Eames posando dentro de las patas metálicas de sus sillas Dining Chairs Metal (DCM) sobre la acera frente a su estudio, en 1947. Crédito: Eames Office, LLC.

La realización de la película concluyó un año antes de la muerte de Charles y constituyó su último gran logro personal y como pareja. Tras su fallecimiento, Ray cerró las puertas de su estudio y se dedicó a catalogar y escribir sobre el legado de su marido. Ella murió en 1988, exactamente, diez años después que él. El día antes de su muerte ella le dijo a un amigo: “sé que día es mañana”.

Interesante e inspiradora charla TED realizada por Eames Demetrios, nieto del dúo de diseñadores, sobre las claves del proceso creativo de los Eames.

Puedes votar este artículo en Menéame y Divúlgame.

Frank Capra: ¡Qué bella es la ciencia!

Muchos recordarán a Frank Capra por ser el director de películas tan emotivas e inolvidables como la navideña ¡Qué bello es vivir! (1946). Sin embargo, pocos conocen que este famoso cineasta estadounidense de origen italiano fue también un excelente divulgador científico que dedicó los últimos años de su vida a explicar ciencia básica a través del, por aquel entonces, nuevo medio televisivo y utilizando los recursos expresivos de los dibujos animados.

Imagen de Frank Capra en la campaña publicitaria de Apple Computer “Think Different” de 1998

Capra tuvo un interés permanente por la ciencia. Antes de empezar su carrera en el mundo del cine, se licenció en ingeniería química en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), entonces conocido como Throop University, con el que nunca llegaría a perder el contacto. De hecho, Capra se consideraba a sí mismo un científico frustrado y cuando uno de sus biógrafos le preguntó sobre dónde hubiera acabado si no hubiera sido director de cine, respondió:

“Con [el Dr. Edwin] Hubble. Como un astrónomo. Podría estudiar las estrellas y los planetas para siempre. Siempre he querido saber por qué, por qué… Las películas cambiaron mi mentalidad. Me metí demasiado en el negocio del cine. Pero cuando recientemente he vuelto a Caltech y escucho sobre cosas que no conozco, como los agujeros negros… ¡Maldita sea! ¡Me vuelvo loco! ¡Cómo demonios he renunciado a lo que desconozco!… Pero parece que las imágenes en movimiento tienen un terrible dominio sobre mí. No sé lo que es…”.
De Frank Capra: The Catastrophe of Success, Joseph McBride

La fascinación de Capra por la ciencia era tal que llegó a incluir conceptos científicos en algunas de sus películas, obligando a sus guionistas a readaptar las escenas. Como es el caso Vive como quieras (1938) en el que su protagonista, James Stewart, suelta un alegato a favor del uso de la energía solar en una de las secuencias románticas del film.

“Recuerdo que en la Universidad otro hombre y yo teníamos una idea; queríamos saber lo que hacía crecer la hierba verde, porque hay un motor diminuto en el verde de la hierba y en el verde de los árboles que tiene el misterioso don de poder coger la energía de los rayos del Sol y almacenarla. Bueno, nosotros pensábamos que si eramos capaces de encontrar el secreto de todos esos millones de pequeños mecanismos en esta materia verde, podríamos hacerlos más grandes, y entonces podríamos obtener todo el poder que necesitáramos para siempre tan sólo de los rayos del Sol.”

Fotograma de la película ‘¡Qué bello es vivir!’ dirigida por Frank Capra en 1946

A mediados de la década de 1950, Capra decidió retirarse del cine de Hollywood tras el fracaso en taquilla de varios de sus films, en especial, de la conocida ¡Qué bello es vivir!, hoy película de culto. Sin embargo, quiso recuperar su vinculación con la universidad de Caltech con la intención de producir una serie de películas educativas sobre ciencia para televisión. Como resultado, Capra no sólo produjo, sino que dirigió y escribió cuatro especiales para la CBS que fueron patrocinados por la American Telephone and Telegraph Company (AT & T) y los Laboratorios Bell.

Rodaje de la película ‘Caballero sin espada’ dirigida por Frank Capra (sentado en el suelo) en 1939

Our Mr. Sun (1956), Hemo the Magnificent (1957), The Strange Case of the Cosmic Rays (1957) y Unchained Goddess (1958) son los títulos de las cuatro películas realizadas por Capra . Cada una de ellas trata sobre un tema concreto: el Sol, el sistema circulatorio humano, la radiactividad y el cambio climático (sí, han leído bien). En su conjunto forman parte de una serie de nueve episodios en la que se combinan imágenes científicas, actores en vivo y animación para transmitir conceptos científicos. En la serie participaron, además de Capra, otros directores, entre ellos, Walt Disney, que fue el anfitrión de la última película de la llamada Bell Laboratory Science Series. (Ver enlaces a las películas y comentarios al final del artículo)

Ciencia animada

Frank Capra fue portada de la revista ‘Time’ en 1938

En un momento en el que el número de televisores en blanco y negro aún era muy elevado, Capra apostó por el uso de los dibujos animados mezclados con imagen real en Technicolor. Capra ya era un gran amante de los dibujos animados incluso antes de producir estas películas. De hecho, a principios de los años 30, fue el responsable de asegurar un contrato de distribución de Disney con Columbia. Consciente de la eficacia de esta potente herramienta pedagógica, Capra convirtió la animación en la pieza clave de su propuesta y reunió a cuatro de las mejores empresas de dibujos animados del momento para trabajar en el proyecto: UPA, Disney, Shamus Culhane Productions y Warner Bros.

Se distribuyeron gratuitamente copias en 16mm de las películas en muchas escuelas de los Estados Unidos donde eran utilizadas regularmente en las aulas. De esta manera, la serie se convirtió en un éxito rotundo y un referente generacional para aquellos estudiantes que crecieron y se formaron con ellas. (Como ejemplo, basta echar un vistazo al cortometraje en animación tradicional de Pixar “Your Friend the Rat”  que utiliza el formato de película educativa, probablemente, inspirado en la serie de los Laboratorios Bell).

La serie guarda cierto parecido con los episodios de “Tomorrowland” del programa de televisión Disneyland que dirigió el legendario animador Ward Kimball (cuyas películas ya hemos tratado en este blog).

El presentador de la serie de los Laboratorios Bell, Frank C. Baxter, se hizo tan popular que tiene una estrella en el paseo de la fama de Hollywood

Sin embargo, el diseño de la Bell Laboratory Science Series es, tal vez, más simple y orientado a la didáctica. En siete de las ocho películas que componen la serie, la estrella principal es el Dr. Frank C. Baxter, un afable profesor de literatura que hace de narrador y conductor. Aunque no era científico, Baxter se convirtió en un icono de la ciencia, algo así como un Eduard Punset, para la generación del baby boom americano de después de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, tiene su propia estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

Un final de Ciencia Ficción

La última película de la filmografía de Capra fue Rendezvous in Space, un documental futurista encargado por la empresa Martin Marietta Corporation. El film se mostró en la Feria Mundial de Nueva York de 1964, inspiradora de lo que más tarde Walt Disney convirtió en su famoso parque de atracciones.

Vista general de la Feria Mundial de Nueva York de 1964 con su símbolo la Unisphere en el centro

La exposición estuvo dedicada a la carrera espacial, a pesar de su lema “paz mediante el entendimiento”, y tuvo su símbolo en la Unisphere, un globo terráqueo gigante de acero que algunos recordarán haber visto en películas como Men in Black.

El documental de Capra muestra los planes del programa espacial americano de la época, principalmente, los relacionados con el diseño de transbordadores espaciales tripulados y con la construcción de una estación espacial orbitando la Tierra. Hay historiadores que sostiene que éste documental sirvió de inspiración a Stanley Kubrick para 2001: Odisea del espacio, quien tomó prestado algunas ideas del film de Capra, como la elipsis de un sombrero que se convierte en un cohete espacial y que Kubrick utilizaría supuestamente para la escena del hueso arrojado por un simio que da paso a una estación espacial, así como el uso de composiciones musicales clásicas como banda sonora. Después de la Feria, el film se siguió exhibiendo en el salón de la ciencia de la ciudad.


Portada de la novela ‘Marooned’ de Martin Caidin en su edición de 1964

A mediados de 1960, Capra quiso dirigir una película de ciencia ficción y, durante sus últimos años, trabajó en la pre-producción de una adaptación de la novela Marooned de Martin Caidin, autor también de la famosa Cyborg que inspiró la serie The Six Million Dollar Man y The Bionic Woman. El libro trata de una misión espacial tripulada que queda atrapada en la órbita de la Tierra y espera, mientras el oxígeno se acaba, que una nave experimental la rescate.

Sin embargo, las limitaciones presupuestarias hicieron que, finalmente, Capra abandonara el proyecto. La película fue definitivamente dirigida por John Sturges y se estrenó en 1969, cuatro meses después de la misión Apolo 11, por lo que muchos detalles del libro original se adaptaron en el film para reflejar los avances en el programa espacial americano.

Poster del film ‘Marooned’ dirigida por John Sturges en 1969

También la novela fue reescrita siguiendo el planteamiento de la película donde son tres los astronautas (y no uno) a bordo de una nave espacial Apolo (en lugar de una Mercury) quienes esperan el rescate por parte de un cohete Titán III-C (en sustitución de la experimental Gemini) y una nave Soyuz 11 (en vez de una Vostok), curiosamente, misión que más tarde, en 1971, terminó en tragedia cuando regresaba de la primera estación espacial tripulada Salyut 1.

La serie de los Laboratorios Bell

Estas son las películas que componen la Bell Laboratory Science Series:

1. Our Mr. Sun (1956)

Esta película educativa es un excelente repaso  sobre lo que en aquella época se sabía de la estructura y el funcionamiento del Sol, así como sobre su influencia sobre la vida en la Tierra. Escrita y dirigida por Capra, está  protagonizada por Frank C. Baxter, que hace de investigador, y el conocido actor Eddie Albert, que interpreta a un escritor de ficción. Se encargó de la animación el magistral estudio UPA Pictures, fundado por un modernista grupo de animadores de Disney que estaban cansados del estilo realista de la factoría y de la moda de los ‘animales parlanchines’.

Pusieron las voces a los personajes animados: Sterling Holloway, como Chloro Phyll, conocido por ser la voz de Winnie the Pooh o el gato Cheshire en Alicia en el país de las maravillas; el veterano actor Lionel Barrymore, que interpreta en el film el papel del Padre Tiempo, y que muchos recordarán por ser el villano de la película de Kapra ¡Qué bello es vivir!; y Marvin Miller, el Sol del film, conocido por ser la voz del robot Robby en la película Forbidden Plantet o el narrador del Show de la Pantera Rosa, entre otros personajes.

A pesar de las estupendas explicaciones del film y su afán didáctico, no deja de sorprender las constantes referencias religiosas en su narración, reflejo del contexto y circunstancias de su tiempo. La película gano un premio Emmy a la mejor edición de película para televisión. Our Mr. Sun supuso el debut de la serie y fue emitida en la CBS en 1956 en horario de prime time, lo que deja entrever que el propósito de los Laboratorios Bell no era el público infantil, sino el adulto. Su emisión llegó a nueve millones de hogares y se distribuyeron 600 copias de 16 mm en escuelas y otras instalaciones educativas.

2. Hemo The Magnificent  (1957)

La película explica el funcionamiento del sistema circulatorio. Junto con Our Mr. Sun, es una de las películas más populares de la serie y muchas escuelas continuaron proyectándola en sus aulas hasta los años 80. Como en la anterior película, contrasta en el film las didácticas explicaciones sobre la evolución y el surgimiento de la vida desde los océanos, con las empalagosas referencias religiosas.

Fue escrita y dirigida por Frank Capra, y protagonizada nuevamente por el tándem Frank C. Baxter, como investigador, y el actor Richard Carlson, como escritor. La animación fue realizada por la Shamus Culhane Producctions, una empresa fundada por un animador emigrado de la factoría Disney (donde fue responsable de la mítica secuencia de la canción “Heigh-Ho”  de Blancanieves y los siete enanitos), y amante del estilo experimental de la vanguardia rusa, como plasmó en la fabulosa película del Pájaro Loco, El barbero de Sevilla.

Poniendo las voces de los personajes animados, destaca la interpretación, como ardilla, de Mel Blanc, también conocido como “el hombre de las mil voces” por interpretar a multitud de personajes como Bugs Bunny, el Pato Lucas, Pablo Mármol de los Picapiedras o el robot Twiki de Buck Rogers, entre otros. El personaje protagonista, Hemo, lo interpretó Marvin Miller, la voz del Sol en Our Mr. Sun.

3. The Strange Case of the Cosmic Rays (1957)

Esta película trata de explicar qué son y cómo funcionan los rayos cósmicos, partículas muy energéticas procedentes del espacio exterior que chocan con nuestra atmósfera, cargándola eléctricamente, y cuyo origen sigue siendo un misterio. El film fue escrito y dirigido por Frank Capra, y protagonizado por Frank C. Baxter y el actor Richard Carlson, conocido por sus trabajos en películas de terror y ciencia ficción, entre ellas, el clásico It Came from Outer Space (1953). Como en el caso de Hemo de Magnificent, la animación fue encargada al vanguardista estudio Shamus Culhane Producctions.

En este extracto de la película se muestra, como si fuera un western, cómo los científicos llegaron a deducir la existencia de la radiación cósmica cuando estudiaban los fenómenos de ionización, es decir, el proceso por el cual el átomo adquiere carga eléctrica, por medio de un instrumento llamado electroscopio (representado en la animación como un banco de electrones). Las investigaciones mostraron que algo arrancaba electrones de sus átomos aún estando en recipientes cerrados e incluso aislados de los rayos ultravioleta (encarnados en el film como una mujer fatal de sinuosas curvas), los rayos gamma (un mágico ladrón que atraviesa paredes) y la radiación de materiales radiactivos (un grupo de forajidos armados con los números de los isótopos del uranio impresos en sus ropas). El efecto fue atribuido a una radiación extremadamente penetrante que fue llamada “radiación ionizante” y cuyo origen se vinculó inicialmente a la radiactividad terrestre hasta que, a mediados de la década de 1920, se utilizó la expresión “rayos cósmicos” para señalar que la radiación procedía de fuera de la Tierra.

4. Meteora: Unchained Goddess (1958)

Fue la cuarta película y la última de la serie producida por Frank Capra, quien co-escribió el guión y, a diferencia de las otras tres de películas, cedió la dirección al actor Richard Carlson, que también aparece en la película junto con Frank C. Baxter, cada uno en sus respectivos papeles de escritor e investigador.  Lo sorprendente de este film de 1958 es que se adelantó casi 50 años al panfletario documental de Al Gore Una verdad incómoda (2006) al tratar, de manera sospechosamente parecida, el tema de los posibles efectos adversos de un calentamiento global. Con este enfoque, el film explica diferentes aspectos relacionados con el clima, como el viento, las nubes o la lluvia, a través de una dramática fotografía que contrasta con una humorística animación, nuevamente, de la experimental Shamus Culhane Productions.

La idea de un calentamiento global ya era conocida en aquel momento, especialmente, por la publicación un año antes del film de un documento, firmado por el oceanógrafo  Roger Revelle, en el que sugería que un exceso de emisiones de dióxido de carbono haría que los océanos de la Tierra absorbieran este gas a un ritmo mucho más lento de lo previsto por los geólogos, provocando un “efecto invernadero”. Con base en ese conocimiento, Capra imaginó, a través del cine, lo que podría esperarse de tal situación. Así empieza el film:

Dr. Frank C. Baxter: “Una cuestión sumamente peligrosa. Porque con nuestros conocimientos no tenemos idea de lo que podría suceder. Incluso ahora, el hombre puede sin querer cambiar el clima del mundo a través de los residuos de su civilización. Debido a nuestras emisiones, a través de las fábricas y los automóviles, de más de seis millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, que ayuda al aire a absorber el calor del Sol, la atmósfera parece estar calentándose”.

Richard Carlson: ” ¿Es esto malo?”

Dr. Frank C. Baxter: “Bueno, se ha calculado que un aumento de unos pocos grados en la temperatura de la Tierra derretiría los casquetes polares. Y si esto sucede, un mar interior ocuparía una buena parte del valle del Mississippi. Los turistas, en barcos con fondo de cristal, verían las torres inundadas de Miami a través de 150 pies de agua tropical. Con el clima, no estamos tratando sólo con fuerzas de una variedad mucho mayor que cualquiera de las que los físicos atómicos hayan encontrado, sino también con la vida misma. “

Tras el cuarteto de Capra, completaron la serie otros cuatro títulos igualmente extraordinarios:

5. Gateways to the Mind (1958), trata sobre los sentidos.  Especialmente interesante son las imágenes que muestran lo que podría suceder como resultado de la privación sensorial extrema. Las animaciones tienen un punto de psicodelia muy propia de la época y de los supuestos experimentos que algunos animadores se atrevieron a hacer con LSD. Contó con la presencia del neurocirujano canadiense Wilder Penfield, creador de un mapa sensorial de la corteza cerebral e impulsor de importantes avances en neurocirugía, especialmente, en operaciones de epilepsia,  y el psicólogo Hadley Cantrell, quien co-dirigió un estudio sociológico sobre la retransmisión radiofónica de La Guerra de los Mundos.

6. The Alphabet Conspiracy (1959), trata sobre el lenguaje. Intervino en el film el genial animador de Warner Bros. Friz Freleng, autor de series como Looney Tunes, Merrie Melodies y La Pantera Rosa.

7. Thread of Life (1960), magistral película que trata de explicar el desarrollo de la teoría genética desde Mendel hasta Watson y Crick . Incluye sencillas explicaciones sobre el ADN, la reproducción humana y la división celular. La animación fue producida por Warner Bros. a través de un de sus animadores, Robert McKimson, autor del diseño definitivo de Bugs Bunny y creador de personajes como el Gallo Claudio, el Demonio de Tasmania o Speedy González.

8. About Time (1962), sobre el tiempo y sus paradojas, protagonizado por Frank C. Baxter y el actor Richard Deacon (nota friki: el médico calvo y con gafas del inicio de la maravillosa Invasion of the Body Snatchers (1956).

9. The Restless Sea (1964), la película muestra las maravillas que se encuentran en las profundidades del océano y explica el trabajo que realizan los oceanógrafos a la hora de estudiar el mundo submarino. Este filme cerró la serie y tuvo a Walt Disney como maestro de ceremonias y al actor Sterling Holloway como sustituto del doctor Frank C. Baxter. (No hallado enlace al vídeo)

 

Resumiendo, ya sea como divulgador científico o como cineasta, las películas de Capra son siempre un placer; relatos llenos de valores en los que el director reflejó su alto compromiso ético con la sociedad a la que perteneció.  El sacrificio hacia los otros, la familia, la lucha por un ideal, la búsqueda de la verdad… son temas que Capra siempre quiso que estuvieran en cada una de sus películas, por lo que todas ellas pueden ser utilizadas con fines educativos. Aunque se  critica su cine como ingenuo y sentimental, lo cierto es que su visionado es más que recomendable, especialmente, en una sociedad en crisis como la actual.

¡Vota el artículo en Divúlgame!

Relatividad: ciencia y estética

Vídeo de divulgación donde se explican las cuestiones más básicas de la teoría de la Relatividad, así como otros aspectos de la vida de Albert Einstein. Mereció el Premio especial en el Pirelli Relativity Challenge 2005, concurso organizado por el festival anual de divulgación Pirelli International Award. Realizado por Iván Jiménez e Inés Bonet

Pocas teorías científicas han tenido tanta repercusión en la cultura y en las artes como la teoría de la relatividad de Einstein. No sólo significó una ruptura en el ámbito científico al cambiar las bases de la mecánica clásica de Galileo y Newton en las que se había asentado la física a lo largo de cuatro siglos, sino que modificó el curso del pensamiento occidental. Ortega y Gasset dijo al respecto: “la teoría de Einstein es una maravillosa justificación de la multiplicidad armónica de todos los puntos de vista. Amplíese esta idea a lo moral y a lo estético y se tendrá una nueva manera de sentir la historia y la vida”.

A pesar de la incomprensión inicial de una teoría ciertamente compleja, las nociones acerca de la percepción de la realidad que introdujo la relatividad tuvieron inmediatamente su correlato en el discurso artístico. Estas ideas lograron su máxima expresión con las vanguardias que recurrieron a una visión subjetiva de la realidad y a la destrucción o distorsión del espacio y el tiempo. Los objetos perdieron la nitidez, se hicieron más difusos y la realidad pasó a representarse desde múltiples referencias o puntos de vista.

No es casualidad que dos años después de que Einstein presentara al mundo su teoría de la relatividad, Picasso pintara “Las señoritas de Avignon”, obra que rompió los confines de la perspectiva visual al sintetizar todos los puntos de vista en uno. También Dalí acogió las implicaciones del espacio-tiempo relativista cuyas explicaciones escuchó en la visita que el físico hizo a la Residencia de Estudiantes en 1923. Aquella semilla científica germinará en su obra “La persistencia de la memoria”, donde Dalí pinta la deformación del tiempo, la cuarta dimensión de Einstein, representada con diversos relojes blandos y maleables que consideró premonitorios de la nueva física que se avecinaba.

La relatividad es un ejemplo más de cómo los fenómenos científico-técnicos han influido en el arte en distintas épocas. Por ello, la ciencia debe aprender a aprovechar la capacidad de captación y acercamiento del arte para trasmitir fragmentos del saber desconocidos e inaccesibles. Con él la divulgación científica se hace interesante, hermosa y enriquecedora. Este fue el objetivo del presente audiovisual: aprovechar la conjunción de luz, color y sonido de este medio de creación artística para intentar explicar las cuestiones más básicas de la relatividad.

Continuación:

“El otro legado de Einstein” (Vídeo sobre el efecto fotoeléctrico y el movimiento browniano)